Un poco de mi.

Es curioso, pero nunca me ha llamado la atención un libro ni las propias letras,… y ahora no puedo separarme de ellas ni un solo día; todo esto me sucedió hace un año el 2 de Mayo del 2011, el día del trabajador para ser exacto. Me levante temprano porque un sueño me despertó, fue tal ese sueño y tan intenso que me hizo plasmar lo sucedido en un folio, escribí y escribí toda la mañana y cundo pare lo leí; me gustó tanto que por dentro me embriago aquello, decidí seguir adelante; desde ese día no he parado y no quisiera parar de hacerlo.

sábado, 12 de mayo de 2012

Amada litúrgica



               —No siento ni parezco no tengo rival para este sueño; ¿alcanzare mi meta en los confines del tiempo? — Me dije entre melancolía y desasosiego.
               Tumbado en aquella colina desprevenido del viento; entre la blanca luz de la luna y el canto de cigarras incansables; me dirigí a mí mismo: «solo quedo yo, enjuto, rematado, desamparado y sencillamente apenado».
               —La encontrare? ; llegare hasta ella; aguantaré… —como una laguna con hondas resonantes de un lado a otro me llegaban las preguntas.
               Baje mi mirada…, era una mirada entumecida y abochornada, el dolor me consumía por dentro, quería escapar; quería vivir…, vivir! salir de esta maraña y ser libre con ella.
               El cielo desordenado. Un grabe sonido nació en una parte de aquel oscuro ambiente; pretendiendo romper mi culto hacia mi amada.
               Me levante con cuerpo esquelético mirando hacia dónde provenía aquella infernal eufonía. Un avión de guerra, tambaleándose con vaivenes tétricos; llamas humeantes en la cola del menesteroso aparato, cayendo en picado hacia la superficie terrenal de las vastas montañas de Wilouw.           
               Corrí y corrí como un corcel hurgado en fuegos llameantes saltado esquirlas por a doquier…, pero aquellos fuegos eran de pesadez.

jueves, 3 de mayo de 2012

"El oscuro reino de la soledad, es ante todo, el mayor enemigo del hombre"
                                                                          J. Martin Brow